Resulta que el mismo día que vi ese vídeo, además de sentir envidia por los que pueden permitirse salir a divertirse por el barro con su Jeep (y romperlo), miré al Jeep Wrangler negro que tiene uno de mis vecinos y vi que estaba llamativamente manchado de barro -y no suele estarlo-. Efectivamente, llevábamos un tiempo sin lluvia pero por fin había llovido recientemente. No pude evitar imaginar a su dueño como a una persona que sabe disfrutar de los pequeños placeres de la vida, y no como uno de esos inconscientes que malgasta su dinero en un Jeep solamente para ir a trabajar a la oficina, habiendo coches que se comportan mejor en carretera por el mismo precio, y dejando truncadas las maravillosas potencialidades del juguete por toda su vida útil.
Pero bueno, al margen de lo dicho anteriormente, os animo a coger el coche y lanzaros por el barro y los charcos a toda velocidad. Luego se lava un poquito y aquí no ha pasado nada.
| Jeep Wrangler Rubicon Foto: rubitrux.com |
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